Llegó el momento de la primera acción concreta. Después de organizar mi selección inicial de fotos, escogí una con la que me sentía segura: bien enfocada, con buena iluminación, en resolución alta y sin elementos problemáticos (nada de personas reconocibles, nada de logos).
El proceso de subida es bastante directo una vez que estás dentro del sistema:
- Entré a wordpress.org/photos e inicié sesión con mi cuenta de wordpress.org.
- Hice clic en «Submit Your Photo» en el menú superior.
- Cargué el archivo JPEG desde mi computadora.
- Escribí una descripción breve en inglés que resumiera el contenido de la foto.
- Acepté los términos confirmando que la foto era mía y que la liberaba bajo licencia CC0.
- Hice clic en Submit.
Lo que pasa después es que la foto entra a una cola de moderación. El equipo de voluntarios la revisa típicamente dentro de las 24 a 72 horas siguientes, y te llega un correo con el resultado: aprobada o rechazada. Si es rechazada, el correo explica el motivo, lo cual es muy útil porque te permite corregir para los próximos envíos.
Esa primera foto me generó una mezcla de expectativa y nervios. Hasta ese momento, el proyecto era teórico: una guía, unas instrucciones, un Slack. Pero enviar una foto al directorio significaba poner mi trabajo bajo revisión real, con criterios reales, y asumir que podía ser rechazada. Ese primer clic en «Submit» fue probablemente el momento más importante del proyecto, porque marcó la transición de «estudiante que está aprendiendo» a «contribuidora que está aportando».

Una vez enviada, aproveché para preparar el siguiente lote, siguiendo el consejo de la guía: enviar en tandas de 5 a 10 fotos para no saturar la cola y para poder corregir rápidamente si varias se rechazan por el mismo motivo.

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