El reto de las fotos rechazadas: calidad, tilt y ángulos imposibles

Este post lo dedico al que fue, sin duda, el momento más desafiante del proyecto: los rechazos.

Al principio del proyecto, mi principal problema no eran los rechazos, sino la falta de claridad sobre cómo se iba a desarrollar el proyecto en general. No terminaba de entender qué se esperaba del proyecto, qué pasos seguir ni en qué orden. Eso se resolvió cuando nos dieron la Guía de contribución 101: con la guía en la mano, todo hizo clic y pude empezar a subir fotos con criterio.

Pero una vez que empecé a subir en volumen, aparecieron los rechazos. Algunas fotos fueron devueltas por razones que, en retrospectiva, eran totalmente corregibles:

  • Tamaño y resolución: fotos por debajo del mínimo de 2000×2000 píxeles, rechazo automático.
  • Calidad / nitidez: fotos con enfoque dudoso o con ruido visible.
  • Tilt (inclinación): fotos con el horizonte torcido.

Lo resolví cambiando mi criterio de selección: ya no enviaba cualquier foto que técnicamente cumpliera la resolución, sino que revisaba antes el enfoque al 100% y nivelaba el horizonte con el editor de fotos en el celular si estaba ligeramente inclinado. Con ese filtro extra, la tasa de aprobación subió notablemente.

Sin embargo, hubo un subconjunto de fotos que me dolió especialmente que rechazaran: las que tomé con la cámara ultra gran angular (0.5x) del celular. Son fotos muy lindas, con una perspectiva muy característica que abre el encuadre y deja ver mucho más contexto. El problema es que ese lente, por su naturaleza, distorsiona las líneas rectas y produce un efecto de inclinación que el moderador detecta como «tilted». Probé enderezarlas en edición, pero no es un tilt corregible: es la geometría propia del lente, y al «arreglarlo» la foto pierde lo que la hacía interesante en primer lugar.

Aprendí que hay rechazos que son oportunidades de mejora (enfoque, nivelación) y rechazos que son limitaciones del medio (un lente gran angular no va a dar una foto «plana» para el directorio). Saber distinguir entre los dos me ahorró mucho tiempo y frustración en las tandas siguientes, porque dejé de insistir con las fotos en 0.5x para el directorio y las reservé para otros usos.

Al final, el reto de los rechazos terminó siendo el punto de inflexión del proyecto. Fue donde más aprendí sobre criterios reales de calidad fotográfica, y donde entendí que contribuir a un estándar público implica renunciar a algunos gustos personales en favor de la utilidad colectiva.


Comentarios

Deja un comentario